CASTRILLO
DE LOS
POLVAZARES
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HISTORIA
Nos encontramos ante uno
de los numerosos pueblos, que a lo largo y ancho de 400 Km., entre Astorga
y el monte Teleno, forman la comarca de la Maragatería. La estampa que el
actual Castrillo de los Polvazares, situado a 5 Km. de Astorga, como
pedanía de ella, sorprende y entusiasma. Su estructura y sobriedad, así
como la unidad de su trazado, con facilidad nos trasladan a un pasado
lejano, semejante a tantos núcleos urbanos de la Edad Media, surgidos en
su día en torno a la Iglesia y que conservan todo su encanto.
Después de vivida esta experiencia, con dificultad se acepta que nos
encontremos en un pueblo de finales de¡ siglo XVI, cuya estructura se
completó en los siglos XVII y XVIII. Pero la mayor sorpresa la tenemos
cuando nos dicen que el empedrado de sus calles se remonta sólo a mediados
de la centuria pasada. Este Castrillo de nuestros días es la última etapa
de la historia de un pueblo, cuyos orígenes se pierden en el tiempo. El
solo nombre nos lleva de inmediato a los castros, de donde deriva. Son dos
castros los que condicionan su larga historia, tejida de luces y sombras,
hasta culminar en esta joya, «estruendo de piedra» que diría L. Alonso
Luengo y que ha sabido conservar entre sus piedras las mejores esencias de
su pasado y tradiciones. Entre ambos castros, el primero y más antiguo, el
«Castro de San Martino» del que sólo se conserva el lugar y el nombre y,
el segundo, el Teso de la Mesa», que aún podemos contemplar, se desarrolló
la vida de este pueblo, con desplazamientos geográficos y cambios o
modificaciones en su nombre, hasta ubicarse definitivamente donde hoy lo
admiramos, con el sugestivo nombre de Castrillo de los Polvazares.
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La
fisonomía que presenta Castrillo hoy, responde al momento más glorioso de
la «arriería maragata». Baste recordar que en el siglo XVII eran 39 los
arrieros y el censo de machos ascendía a 215. A ello respondía la amplitud
de sus calles, los grandes portalones de arco para sus carruajes y los
espaciosos patios para las cuadras. El empedrado de sus calles estuvo
también condicionado por la arriería. La calidad del terreno arcilloso,
donde se asienta el pueblo, era propicia para los socavones. La solución
fue empedrarlo con canto la calle principal, antiguo Camino Real, de donde
deriva el actual nombre de calle Mayor, sino todas las del pueblo. |
Información practica
Dejar el automóvil en el
aparcamiento y entrar en el pueblo caminando. Si se tiene la oportunidad,
visitar alguno de los patios que hay tras los portones de las casas de
Castrillo. Especial mención merece el genuino cocido maragato que
tradicionalmente se acude a degustar en el pueblo.
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