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Artículo publicado en el Diario de León del 30 de marzo de
1.929 (Sábado Santo)
«Poco antes de las doce de la mañana de Viernes Santo, y en la carretera de los Cubos de esta capital, junto al cubo tercero de la muralla yendo desde Puerta Castillo para San Lorenzo, inmediato a la calle que baja de Santa Marina, ocurrió una desgracia que impresionó profundamente a las muchísimas personas que acudieron al lugar del suceso, tan próximo al sitio en que era la hora de la mayor concurrencia por la procesión que se celebraba.
Según las referencias obtenidas en el lugar del suceso, momentos después de ocurrir éste, circulaba por la carretera un camión de la limpieza pública guiado por el
chofer José María
Sáenz, de diecinueve años, llevando en el vehículo a dos empleados en el servicio, y debido a la velocidad que llevaba no pudo hacerse funcionar debidamente los frenos al encontrarse en la carretera y en la mano del vehículo a un hombre.
No hemos logrado precisar si la víctima de este triste suceso iba por el centro de la carretera o por un lado, si bien esto es lo verosímil por la posición del cadáver.
La muerte debió sobrevenir casi instantáneamente debido a la presión sufrida contra la muralla, lo que le produciría, en opinión del forense, la fractura de la base y bóveda del cráneo.
Seguidamente de ocurrir el atropello varias personas se acercaron al camión arrastrándole con el fin de auxiliar a la víctima, auxilio que fue inútil, pues claramente se veía que la muerte había sobrevenido.
Acudieron agentes de la Autoridad custodiando el cadáver hasta que se presentó el juzgado que ordenó su levantamiento y conducción al depósito judicial.
También dispuso fuera intervenido el camión, el que habrá de ser examinado por peritos, toda vez que tiene desperfectos de consideración y
esto dictamen habrá de ser un fundamento para el sumario.
El chofer fue detenido por el guardia municipal Ricardo Muñiz, que le condujo a la Comisaría, pasando seguidamente a la cárcel por orden judicial.
El muerto se llamaba Jenaro Blanco y Blanco, contaba unos sesenta años de edad y se dedicaba a la compra ambulante de pieles de conejo. Vivía en el Puente Castro.
Seguidamente de ocurrir el accidente se presentaron el cura ecónomo de Santa Marina, don Anastasio Fernández, y el coadjutor, don Ramiro
Carniago, dándole el primero la absolución y administrándole a continuación la Extremaunción
sub conditione.
A su familia, en especial a su hijo don jacinto, tipógrafo que fue en uno de los talleres de esta ciudad, nuestro sentido pésame. »
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Nadie sabe a
ciencia cierta la fecha de nacimiento de este "ilustre"
personaje de la tradición apócrifa de la Semana Santa Leonesa, pero por
la edad que se supone tenia al morir debió de nacer entre 1850 y 1870,
tanto intervalo de tiempo de margen se debe a que tampoco se sabe con
certeza su edad en el momento de su fallecimiento, según la nota de
prensa -cuya trascripción podéis ver a la izquierda- tenia 60 años pero
estos bien podían ser tan solo 50 o menos, ya que el frío de las noches
leonesas y el orujo habían curtido su piel y su carácter hasta hacer
indeterminada su edad. Se sabe que Genaro fue abandonado al nacer, le
delatan sus apellidos Blanco Blanco que eran los que en esa época ponían
en León a los niños expositos que ingresaban en la inclusa y que solían
ser abandonados en la Puerta de la Catedral a los pies de la imagen de la
Virgen Blanca, de donde toman el apellido.
Genaro era de oficio pellejero, es decir, se dedicaba al comercio de
pieles de animales, principalmente conejos, aunque también tuvo otros
trabajos como el de vendedor ambulante de periódicos; el resto de su
tiempo lo repartía entra copas de orujo y putas en el casco antiguo de la
ciudad -Barrio Húmedo y aledaños.
Quiso la Historia que Genaro muriese atropellado por el primer camion de
la basura que compró el Ayuntamiento y justo en este punto de su vida o
de su muerte... fue cuando nació su leyenda y su "Santidad"
elevada a los "altares" por sus cuatro mas íntimos compañeros
de correrías que se convirtieron en los "4 Evangelistas" y en
los primeros hermanos de la "Cofradía de Nuestro Santo Padre
Genaro".
Todas las noches de jueves Santo se celebra esta "tradicional
procesión de los borrachos". La noche comienza en un bar del Barrio
Humedo en donde los Hermanos Cofrades celebran una cena en su memoria para
más tarde y acompañados por multitud ingente de parroquianos locales y cada vez
más foráneos, partir en procesión desde las calles del Barrio Humedo,
rondando la media noche, hasta terminar en el tercer cubo de la muralla en
donde murió Genarín atropellado. En este punto uno de los hermanos de la
Cofradía, el Hermano colgador, sube a la muralla, no sin riesgo para su
propia integridad y ascendido por los vapores etílicos del orujo, para
dejar en ella una ofrenda al Santo consistente en una botella de orujo,
queso, pan y una naranja -que era la comida habitual de Genaro en vida-.
Si vas a León en Semana Santa - que ha sido declarada de Interés Turístico
Nacional- conviene que por una noche olvidar las hermosas procesiones
religiosas y veas esta un poco mas prosaica.
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